Blog personal de Alejandro Castroguer

En el blog de Alejandro Castroguer podrás estar al tanto de las noticias que generen las novelas "GLENN" (Premio Jaén de Novela 2015), "LA GUERRA DE LA DOBLE MUERTE", "EL ÚLTIMO REFUGIO" y "EL MANANTIAL", y las antologías "Vintage'62: Marilyn y otros monstruos" y "Vintage'63: J.F.K. y otros monstruos" entre otras. Además, es lugar de encuentro para amantes del cine, la literatura, la buena música y las aventuras del Rey Mono.

sábado, 27 de enero de 2018

¡Feliz 262 cumpleaños!

Hoy, 27 de enero, cumple años el bueno de Wolfgang Amadeus Mozart. Su música, 262 años después de nacer en Salzburgo, sigue sonando igual de actual y fresca. Larga vida a tu obra, maestro. 


Interpretan Kiri Te Kanawa, el Coro y la Orq. Sinfónica de Londres y Sir Colin Davis el "Laudate Dominum" de las "Vesperae solennes de confessore K 339", del año 1780:


viernes, 26 de enero de 2018

El verdadero culpable soy yo


¿Recordáis aquel episodio del "Lazarillo de Tormes" en que, a la altura de Almorox (Toledo), un vendimiador regala un ramo de uvas al ciego? Hago un extracto del mismo a fin de refrescar la memoria:

"Acordó (el ciego) de hacer un banquete (...). Sentámonos en un valladar y dijo:
—Agora quiero yo usar contigo de una libertad, y es que ambos comamos este racimo (...); tú picarás una vez y yo otra, con tal que me prometas no tomar cada vez más de una uva. Yo haré lo mismo hasta que lo acabemos, y de esta suerte no habrá engaño.
(...) Comenzamos; mas luego del segundo lance, el traidor mudó propósito, y comenzó a tomar de dos en dos, considerando que yo debía hacer lo mismo. Como vi que él quebraba la postura, no me contenté ir a la par con él; más aún pasaba yo adelante; dos a dos y tres a tres (...).
Acabando el racimo, (...) meneando la cabeza, dijo (el ciego):
—Lázaro: engañado me has. Juraré yo a Dios que has tú comido las uvas de tres en tres.

—No comí - dije yo - ; mas, ¿por qué sospecháis eso? 
Respondió el sagacísimo ciego:
—¿Sabes en qué veo que las comiste tres a tres?. En que comía yo dos a dos y tú callabas."
 


A razón de qué, pensaréis, he subido este fragmento del inmortal texto anónimo. Os respondo con una pregunta: ¿a quiénes creéis que votarían, de contar por aquel entonces con tal derecho, el ciego y Lazarillo? ¿A políticos honrados? ¿Por qué iban a esperar respeto y legalidad de sus representantes en el Congreso, el Senado, las Diputaciones o los Ayuntamientos, si ellos son los primeros que no predican con el ejemplo? 




La obra en cuestión, cuyas primeras ediciones datan de 1554, es un retrato perfecto de la España de aquella época. Lo más lamentable es que, en determinados aspectos, no ha perdido vigencia, tal y como ejemplifica el episodio de las uvas comidas de dos en dos, o de tres en tres. Así era nuestra España, y así sigue siendo. 

Nosotros, el pueblo, no nos cansamos de culpar, a través de las redes sociales, de la corrupción y del consiguiente desastre económico a nuestros políticos. Pero, ¿quiénes les votan? Muy sencillo, gente como tú y como yo. Ellos son nuestro reflejo, un caleidoscopio de nuestras peores virtudes y nuestros mejores defectos.

Si cuando compro un piso acepto a pagar parte del importe en dinero negro, ¿quién es, en última instancia, el culpable de la corrupción política galopante que asola España? Pues yo.

Si cuando vendo un piso quiero que se me pague parte del importe en negro, ¿quién es, en última instancia, el culpable de la corrupción política galopante de España? Yo. 

Si cuando he de cumplir con Hacienda facturo menos de lo realmente trabajado, ¿quién es, en última instancia, el culpable de la corrupción política galopante en España? Yo. 

Si cuando realizo gastos personales los cargo en la tarjeta de la empresa, ¿quién es, en última instancia, el culpable de la corrupción política galopante en España? Yo. 

Si cuando encargo una obra en casa acepto pagar sin factura con objeto de ahorrarme el IVA, ¿quién es, en última instancia, el culpable de la corrupción política galopante en España? Yo.

Si cuando contrato a un asalariado le hago trabajar el doble de lo estipulado en el contrato, ¿quién es, en última instancia, el culpable de la corrupción política galopante en España? Yo.

Si cuando liderando una empresa no pago en tiempo y en hora, o directamente no pago a mis trabajadores, ¿quién es, en última instancia, el culpable de la corrupción política galopante en España? Yo.

Si cuando necesito cobrar tal o cual ayuda social empadrono a mi mujer en una vivienda y a mí en otra, ¿quién es, en última instancia, el culpable de la corrupción política galopante en España? Yo.

Si cuando sufro un accidente agravo mis dolencias a fin de cobrar mayor indemnización, ¿quién es, en última instancia, el culpable de la corrupción política galopante en España? Yo. 

Si cuando en el trabajo me apropio de estranjis de algo que no me pertenece, ¿quién es, en última instancia, el culpable de la corrupción política galopante en España? Yo.


La moraleja de todo esto es muy evidente: no veas la paja en el ojo ajeno sin ver antes la viga en el tuyo. O no lances la primera piedra sin antes limpiarte las manos. No cojas uvas de dos en dos porque siempre habrá quien se las coma de tres en tres. 

El pueblo español, con sus comportamientos desleales y corruptos, es quien posiblita la existencia de una clase política desleal y corrupta. Y ahora, voy a colgar una bandera española del balcón o la ventana de mi casa; seguramente los corruptos hace meses que la tienen ya colgada. 

lunes, 22 de enero de 2018

Octavo aniversario, suerte diferente


Hoy 22 de enero, fecha en que se cumple el OCTAVO aniversario de este blog (dedicado inicialmente a la publicación semanal de un capítulo de aquel proyecto de novela que acabó siendo "La Guerra de la Doble Muerte"), quiero hacer balance de todo lo ocurrido desde entonces: 

1) coordiné un par de antologías "Vintage... y otros monstruos" para  la editorial Sportula

2) me han publicado más de una quincena de relatos,

3) he escrito cinco novelas, todas ellas publicadas con Almuzara, Dolmen y GasMask: "La Guerra de la Doble Muerte", "El Manantial", "El último refugio", "Glenn" y "Holmes y el caso de los ocho estómagos",

4) conseguí ganar el Premio Jaén de novela 2015 con "Glenn",

5) no he logrado colocar (tal vez espero a que las macere el paso del tiempo) mis dos primeras novelas: "El bailarín de claqué" y "La octava noche",

y 6) me hallo inmerso hasta en tres proyectos narrativos diferentes de los que puedo decir bien poco, y de los que espero mucho.

Por todo ello, quiero expresar tanto a editores, lectores y amigos mi más sincera gratitud. Sin el apoyo que prestáis a este blog nada de todo esto habría sucedido. MIL gracias.

Firmado, el habitante Incierto de esta Casa Deshabitada.

miércoles, 17 de enero de 2018

Citas para los cuarenta años


Los primeros cuarenta años de vida nos dan el texto; los treinta siguientes, el comentario.
Arthur Schopenhauer 

Los cuarenta son la edad madura de la juventud; los cincuenta la juventud de la edad madura.
Victor Hugo

Muchas personas no cumplen los ochenta porque intentan durante demasiado tiempo quedarse en los cuarenta.
Salvador Dalí 

Lo más importante que aprendí a hacer después de los cuarenta años fue a decir no cuando es no.
Gabriel García Márquez

Cuando se tienen veinte años, uno cree haber resuelto el enigma del mundo; a los treinta reflexiona sobre él, y a los cuarenta descubre que es insoluble.
Johann August Strindberg

domingo, 14 de enero de 2018

Todos los caminos

El texto fue transcrito a word el 27 de diciembre de 2013, pero es mucho más antiguo. Con ocasionales añadidos y retoques, tal vez naciera en torno a 2005, suposición que soy incapaz de asegurar; la memoria deslee los recuerdos y los iguala en blanco y negro. Lo subo ahora al blog en homenaje a quien fuera uno de mis mejores amigos, mi querido profesor de pintura: JOSÉ DÍAZ-OLIVA.


"Todos los caminos (endecha)"

Dicen que todos los caminos llevan a Roma,
desconozco si alguien lo ha comprobado.
Hasta José Díaz-Oliva me condujo la casualidad,
la sencillez de un camino que no prometía grandes conquistas:
tristes clases de pintura sin ventura.
Imagino su mueca de desagrado ante mis primeros óleos,
casposos carteles de toros y bodegones de pacotilla.
 

Luego, los años gastados quisieron premiarme con su amistad,
con la puerta abierta de par en par de su estudio.
Recuerdo el olor a pintura, las pilas de cuadros castigados,
por rebeldes, de cara a la pared;
sus zapatillas de andar por casa,
la bata transformada en una pieza alta costura
por obra y gracia de dos brochazos de bermellón,
la mirada apasionada, la tensión frente al cuadro por terminar.
 

A José, con el respeto inherente al alumno, lo llamaba Profesor.
Su pausada forma de departir invitaba al diálogo:
él me enseñó a amar la música clásica y la pintura,
a disentir en política y a hablar de mujeres.
   —Alejandro, más vale trocar placer
   por dolores que estar sin amores.

Junto a él no sólo aprendí a pintar,
entreví la grandeza de todos los bienes del mundo.

 

Ahora, a tantos años de distancia,
conquisto el recuerdo, y le veo,
las horas muertas, congelado ante un óleo,
obsesionado con un brochazo, un matiz, una forma.
Aunque ya no está con nosotros,
por culpa de la sañosa porfía de su enfermedad,
me es sencillo invocar su presencia.
 

Basta con elegir uno de los tantos caminos que
me conducen, no a Roma, sino hasta Díaz-Oliva,
metro a metro, pentagrama a pentagrama.
Caminos como la Forlane de M. Ravel, la Gallina de J. P. Rameau,
el Cuarteto nº 4 de B. Bartok o algún trovadoría de Juan del Encina.
Y de inmediato llego a su vera, aquerenciado de su maestría,
adolescente por segunda vez.
 

Como antaño, le llamo Profesor,
mientras me enseña otra vez a amar la vida.



- - - - -

Enlazo aquí otra entrada que dediqué a uno de sus óleos: 
https://guerradoblemuerte.blogspot.com.es/2016/05/convergencia-n-6-de-jose-diaz-oliva.html

Para finalizar, os dejo una página web que Óscar Díaz dedicase en su día a su padre: 
http://diazoliva.es/ 

sábado, 13 de enero de 2018

Gracias por esta edición

Copio y pego lo que he escrito en mis redes sociales: 


"Holmes y el caso de los 8 estómagos": Cinco fotografías para mostrar la excelencia del trabajo de maquetación de Alberto López Aroca y de edición de GasMask. Independientemente de la hipotética valía de la novela, este esfuerzo bien merece cuando menos el agradecimiento público de su autor y el respeto de los lectores.









viernes, 12 de enero de 2018

Décimo aniversario de la muerte de Ángel González


 
En recuerdo del poeta de Oviedo, en recuerdo de Ángel González, os dejo este poema suyo: 


YA NADA AHORA

Largo es el arte; la vida en cambio corta
como un cuchillo
Pero nada ya ahora

—ni siquiera la muerte, por su parte
inmensa—

podrá evitarlo:
exento, libre,

como la niebla que al romper el día
los hondos valles del invierno exhalan,

creciente en un espacio sin fronteras,

este amor ya sin mí te amará siempre.




Y este otro en su propia voz: 


lunes, 8 de enero de 2018

Réquiem Kv 626


Hoy os dejo estos versos poema de Amparo Amorós, Réquiem Kv 626, publicados en su poemario "La honda travesía del águila", editado por Edicions del Mall en Barcelona, año 1986:

Hay un arrebatado descender 
de los cuerpos del fuego, 
remolino en pavesas, 
a los adentros últimos del caos
y el tiempo es un gemido
despeñando
para habitar el seno manantial de la nada.
¿Qué no saber en yescas clama el mundo?
¿Será el destino un carro sin auriga

que tiran dos caballos contrapuestos
en ciega cabalgada hacia el abismo?
Vuelta crin de relámpago la voz
con su hoja de luz siega las bridas
cuando ya la carrera desemboca
al vértigo del aire en el vacío:
el sosiego es un súbito silencio,
un tiempo en que morir sería sólo 
el cumplimiento de una coherencia.

Porque ¿cómo decir que el velo fue rasgado
y lo que contemplamos,
dar un nombre de júbilo
al rastro sin facciones
de la devastación, 
sellar una belleza más allá del horror 
con el lacre final de la sonrisa?

Si fuimos convocados a gozar
del festín clandestino
y una escarcha de sal nos cubre el paladar
como campo agostado
¿para qué resistir al imán que nos llama?
¿por qué no responder con la entrega
a la voz 
de ese ángel terrible?

Abandonarnos, pues, fuera más lúcido
para ser finalmente devorados
por las fauces sonoras de la música. 


jueves, 4 de enero de 2018

¿Hay derecho?


En pleno siglo XXI no hay derecho a que algunos hogares se conviertan en cárceles, como tampoco a que algunas condenas sean meros paréntesis a cerrar antes del nuevo delito. No hay derecho a que las mujeres mueran a manos de quienes decían que las amaban, como tampoco a que el amor se convierta en una prisión privada. No hay derecho a que los medios de (des)información culpen a las víctimas de sus desgracias, ni a que las mentes más sucias pongan reparos a la sangre de una inocente. Definitivamente no hay derecho a tantas muertes, tampoco a tanto desdén.

lunes, 1 de enero de 2018

Cincuenta y dos minutos


Mi amiga Saya me invita a pasear muy temprano,
cuando aún no se ha ensamblado la mañana.
¿Repetimos, vieja compañera, el paseo de otros años?

Lo primero es el matemático relevo de dos coches: rápido uno
para vaciar, raudo el otro para llenar esos metros de asfalto.
Y un primer viajero que se despide con el tableteo de su maleta de ruedas.

Lo segundo, el frío, que no alcanza el grado de masaje y que acuna a
esas parejas que se recogen, Leonora con los tacones en la mano, o
haciendo equilibrios sobre ellos; Florestán jugando a Casanova.

Lo tercero, el denominador común del lenguaje gangoso del alcohol,
que facilita las risas, allana las bromas, propicia los abrazos,
también la comunión de los besos cruzados sobre las mejillas.

Lo cuarto, esa larguísima de soñadores insomnes que hace guardia
en la esquina de calle Granada: ¡ningún taxista os va a meter en la cama,
compañeros de viaje, ni a cantar ninguna vieja nana!

Lo quinto, los ciclistas y corredores solitarios y a destiempo,
y las farolas que duermen a las 8:32 horas, también esas bandadas
de personas con alas que zurean o levantan el vuelo a su antojo.

Lo sexto, botellas de champán y antifaces, bolsas evisceradas
de cotillones, esa bengala que se ofrenda en honor a la última batalla,
y el olor de una pastelería aún cerrada, que se cuela bajo la persiana.

Lo séptimo, ajeno a los que aún despeinan la mañana con sus vagabundeos,
un albañil hinca las rodillas en calle Comedias, mudo homenaje a
todos cuantos trabajan ahora mismo, abstemios de fiesta y descanso.

Y lo octavo, la música de Beethoven que anida en los auriculares
y que habla de la condesa von Browne. Amanece el Largo e mesto
de su Séptima Sonata para piano, compuesta hace 220 años.
 
Los sueños que pudieron albergar el compositor y la Condesa son
los mismos que ahora atesoran el viajero con su tableteo de ruedas,
los mismos de Leonora y Florestán, tacones en la mano, Casanova la sonrisa;
y los de quienes aún esperan la caridad de un taxista que, por descontado,
pasa de largo porque ya está harto de soñadores borrachos;
y que los de ese albañil que trabaja a destiempo y a deshora.

Si el horizonte de 2018, amiga Saya, fuese tan claro como el de
esta mañana, no habría que temer al advenimiento de pasado mañana;
no lo haré en tanto me queden tu fidelidad y la de Beethove
n. 



De propina, os dejo el Largo e mesto de la Sonata nº 7 para piano Op. 10 nº 3, de Ludwig van Beethoven en las manos de Murray Perahia.