Blog personal de Alejandro Castroguer

En el blog de Alejandro Castroguer podrás estar al tanto de las noticias que generen las novelas "GLENN" (Premio Jaén de Novela 2015), "LA GUERRA DE LA DOBLE MUERTE", "EL ÚLTIMO REFUGIO" y "EL MANANTIAL", y las antologías "Vintage'62: Marilyn y otros monstruos" y "Vintage'63: J.F.K. y otros monstruos" entre otras. Además, es lugar de encuentro para amantes del cine, la literatura, la buena música y las aventuras del Rey Mono.

miércoles, 30 de noviembre de 2016

Eduardo Mendoza, Premio Cervantes 2016

Hoy se ha hecho público que el Premio Cervantes 2016 recae en el escritor Eduardo Mendoza, uno de esos autores por el que el Habitante Incierto de esta casa deshabitada siente especial predilección y afecto. Por si no fuese bastante mi admiración como lector, tuve la suerte de que Mendoza fuese mi "padrino" durante la recogida del Premio Jaén de Noevla 2015. Recuerdo que fue especiamente amable conmigo y que me dedicó un par de consejos cuando fui lo suficientemente osado como para pedírselos. Se mostró en todo momento de lo más conversador y atento como este escritor que comienza su andadura literaria cuando le hice entrega de un ejemplar de "Glenn". Nunca olvidaré esos consejos, aunque no sé si seré capaz de llevarlos a buen fin.

El habitante incierto y Eduardo Mendoza

Enhorabuena, Eduardo, hace muchos años que se lo merecían usted y sus novelas.

domingo, 13 de noviembre de 2016

Verosímil descubrimiento

Una pequeña pincelada, la número 99, de lo que será el diario que estoy escribiendo, y que el futuro permitirá que se publique en papel:


"99.
En el más inverosímil de los escenarios, una tienda de donuts, he hecho el más verosímil de los descubrimientos. No hay nada más hermoso que el hombro derecho desnudo de mi hija."

domingo, 6 de noviembre de 2016

Monasterio, poema de Luis Artigue


Hoy os traigo un poema inédito del poeta y novelista Luis Artigue. Se llama "Monasterio", y está disponible de libre acceso para todos los lectores en su web oficial, de la que, por cierto, extracto a continuación los datos más básicos de su extenso currículum. Luis Artigue (León, 1974) es licenciado en filología hispánica (UNED) –amplió estudios en la Universidad de Toronto (Canadá) y en la Universidad de Bath (Inglaterra) gracias a la Beca J&B-. Ha publicado 4 novelas, 7 libros de poemas y cientos de artículos en periódicos y revistas, e impartido conferencias en Europa, América y Asia. 

Para quienes quieran curiosear en la web del autor, aquí tenéis su enlace: 
www.luisartigue.es


MONASTERIO 





 
El atardecer aún amoratado como una lombarda
les parece –como este poema-
un vicio sentimental
a los ejecutivos con corbatas
de colores barrocos
y a los tenderos
(lujuria de sensaciones olfativas
viene desde los puestos de fruta)
cuando me ven caminar
con la mirada como abismada por el consuelo
con rumbo
al Monasterio.

Es la reverberante hora de vísperas.

Es el placer
salvífico del silencio
que me invita a volar por dentro
de la mano de la luz,
mientras se van disolviendo mis apegos
así, con esa lenta violencia
con la que la primavera
hace brotar las flores.

Es el sonido hipnótico
de la canción de las canciones
el cual introduce mi alma en mi alma
como haciéndome volver
a la dependencia uterina
en la que me constituí un día
y en la que ahora
me reconstituyo
cada día…

Al salir del Monasterio
ungido por la calma y la música
el bostezante cielo nocturno es aún azul
como si algo le quedara del día;
como si algo
le quedara de ella…

En efecto mi madre
tenía los ojos tan azules
que era capaz de teñir de luz las cosas.

Por eso, tras la gratitud
cantada en antífonas de la tarde
salgo al mundo
en este otoño con luz de increíble belleza,
miro al cielo azul cobalto,
azul misterio, al cielo azul regreso,
y
yo le confío un encargo:

dile a mi madre dulce
como un perfume que estalla en el aire
que la recuerdo,
que la recuerdo.
 
 
 


  

sábado, 5 de noviembre de 2016

Semitonos, la pintura de Fernando Morales


Título: SEMITONOS
Imagen: Pancho Salmerón
Guión: Santiago Barciela y Pancho Salmerón
Música: Alberto Vilas


"Fernando Morales es un pintor sin conesiones a corrientes y tenciencias, alejado de la cultura ruidosa, difícil de encontrar en las redes sociales", así reza la voz del narrador en off al inicio del documental.


El Habitante Incierto posa con el dvd de Semitonos

El prólogo que da inicio a "Semitonos" no es más que un laberinto de imágenes y datos, un mapa hecho de retazos, la taxidermia de una vida que es mucho más que todo esto, más grande que un laberinto o que un mapa. El pórtico. La necesidad de listar todos y cada uno de los logros artísticos y vitales del biografiado. Casi un acróstico de lo todo lo vivido. Las distintas veredas que terminan por confluir en ese instante en que se ve al artista paseando por Aveiro (Portugal) en busca de un lugar de inspiración. Ha terminado el prólogo, empieza la verdadera obra:


SEMITONOS, LA PINTURA DE FERNANDO MORALES


Es el momento perfecto para oir hablar al maestro. Y con la misma parsimonia con que observamos cómo Fernando Morales prepara el lienzo y los colores y la composición, el documental se serena, se relaja y deja paso a la verdadera voz, la suya, que reflexiona acerca de algunos de esos caminos que, previamente, el narrador en off ha trazado con actitud de cartógrafo. 

Según reza la RAE, la Real Academia Española, semitono es "cada una de las dos partes desiguales en que se divide el intervalo de un tono". Entiendo que aquí el tono, según Pancho Salmerón, no es otra cosa que el conjunto de la obra de Morales, y por lo tanto los semitonos del título son cada una de las etapas pictóricas que el artista ha ido quemando o desconchando en pos de su propia evolución. Semitonos los años de aprendizaje tras la lectura de "Funciones de la pintura" de Leger. Semitonos los volúmenes y las formas distornsionadas gracias a la tiras de texa. Semitonos las obras realizadas en torno al proyecto de Máscara 17. Semitonos el realismo casi abstracto de los últimos paisajes ("trabajo por centímetro cuadrado en cuanto a observación se refiere", dice el pintor).


Uno de los muchos lienzos que se ven en el documental

Quien se declare lector de poesía, no puede más que merecer nuestro respeto. Pero quien reconoce que ama la obra de Fernando Pessoa, y se alimenta de ella, no puede más que merecer nuestra admiración. Y es que a veces ciertos artistas (los más pagados de sí mismos) niegan la influencia del arte, o todo el arte que no lleva justamente su nombre y sus apellidos. Así, pues, da gusto sentir cómo Morales confiere la justa importancia a todas aquellas influencias, de distinta índole, que han ido enriqueciendo su catálogo de variadas tonalidades.

"El tiempo no es el tiempo, tal como lo conocemos", dice en referencia al grado de atención plena que dedica a cada una de sus últimas obras. Justo antes, Morales ha confesado que es un pintor emocional, un pintor nada analítico. Que pinta, a veces, con el corazón, otras con las entrañas o con las uñas. Y que el arte para él es un camino, una manera de encontrarse y de ser, de desdramatizar todo lo que le ha ocurrido, le ocurre y le ocurrirá ("celebro la vida cuando estoy pintando", afirma).

"La composición es un elemento muy importante dentro de un cuadro", dice, "pero creo que la base de todo es aquello que tú buscas de una forma desesperada, y que no sabes cómo hallarla. Vas dando palos de ciego hasta que un buen día te das cuenta que el problema no está en lo que busca, sino en el propio buscador. Es un hallazgo. Para mí ha supuesto un cambio radical en todo mi pensamiento y en mi enfoque sobre la pintura." Éste es uno de los instantes claves del documental: escuchar de boca del propio Fernando que no ha hecho en su vida más que equivocar la búsqueda. La confesión de quien ha vivido mucho y pintado mucho más.

"Yo no sé si soy antiguo, o si soy moderno", afirma en otro pasaje del documental, y la verdad es que parece no importarle lo más mínimo. A él le complacen el silencio, el trabajo, encerrarse en el taller (al que en determinado momento denomina "templo"), lo que no quiere decir que sea antisocial o rehúya a la gente.

Instalado en plena madurez vital y artística, lo que ansía es "entender que yo formo parte de toda esta familia. Creo que las ideologías y el pensamiento ya no son una herramienta adecuada para encontrar esa unidad. Si te digo que es el amor, cualquier persona que me escuche, y si es de izquierdas aún más, tomará su distancia con respecto a ese término. Pero ¿qué problema tiene el amor? ¿Es noño, es romántico? No. El amor del que hablo es comprender que si nos quitamos los apellidos, y dejamos de percibirnos como un cuerpo, al final todos somos una unidad. Todo es lo mismo."

Semejante confesión da paso al final de "Semitonos", donde tropezamos con el otro momento decisivo del documental. La manera en que rompen las lágrimas, que el pintor trata de evitar, y en la que habla de cierta persona clave en su vida. Es la firma, la rúbrica perfecta. Dejaremos que sean los espectadores quienes descubran por sí mismos la verdad. Y entender, luego, a la luz de semejante revelación, el resto de reflexiones que ha ido desgranando Fernando Morales frente a la cámara.


Por último, señalar la presencia de la música para piano, fresca y colorista, compuesta para la ocasión por Alberto Vilas, pianista de jazz y autor de varios trabajos notables (pienso en "Ubuntu", ya reseñado en este mismo blog). Otro color más que añadir al gran fresco que Pancho Salmerón y Santiago Barciela han preparado en torno a la pintura de Fernando Morales. 

"Semitonos", un documental necesario, humano, verdadero. 

domingo, 30 de octubre de 2016

El viento, las letras y los acordes

Os dejo otro momento, extractado, del diario que estoy escribiendo y que espero ver publicado en un futuro. Ojalá sea del agrado de alguno de vosotros. Gracias anticipadas por la lectura.





Al día de hoy le han injertado una hora a las tres de la madrugada. Con premeditación y alevosía. Sesenta minutos añadidos que van a descabalgar las rutinas y a provocar el tropiezo de nuestros planes. Alborea el 30 de octubre, último domingo del mes, frontera entre el antiguo horario de verano y el renacido de invierno.  
Despierto demasiado pronto, tanto que es inconfesable. Como no hay mal que por bien no venga, aprovecho para trabajar alguna de las directrices y dobles y triples capas de lectura que llevará sembradas la nueva novela. (...)
En un receso del trabajo, que potencio escuchando el disco de Alberto Vilas “Crónica cromática”, sucede el milagro. Para desintoxicarme de mi propio estilo literario, estoy releyendo el inicio de “El arpa de hierba” de Truman Capote. Y es justo cuando Dolly Talbo dice aquello de “Es el arpa de hierba, que siempre nos cuenta algo nuevo… Lo sabe todo de la gente de la colina, de los que vivieron antes aquí. Y cuando nosotros estemos muertos, también contará nuestra historia”, la música de Vilas sueña una melodía que iguala en lirismo a la novela. La pieza se llama “Da man do vento”.
El viento sacudiendo las letras y los acordes. El viento como chamán del instante más mágico de este día de veinticinco horas y cojitrancas rutinas.

sábado, 29 de octubre de 2016

La culpa la tiene el desgaste

Esta mañana os traigo un poema escrito por Fernando López Guisado. Pertenece al poemario "La letra perdida", publicado por Ediciones Vitruvio en 2012.

 

La culpa la tiene el desgaste.

La culpa la tiene la ira, o la muerte, o la envidia,
o el sabor a caramelo de un batido café.
La culpa la tiene la crisis, o los países lejanos,
o los que están cerca, o los oprimidos.

La culpa la tiene
la culpa; recurriendo en el poema recobrado y entonces
la culpa la tiene el desgaste.

Así comprendes que debes volver al latir del principio,
La Letra perdida.



Fernando López Guisado

domingo, 23 de octubre de 2016

El día de los más bajos


“...pero un día, el potente león, rey de los animales, fue gravemente herido por las flechas de un cazador, y huyó, buscando reposo y guarida. Mas, ¡ay!, en aquel momento de angustia tuvo que sufrir las coces de los asnos salvajes y las dentelladas de los chacales, que no mucho antes devoraban los restos de los festines del monarca. Tal es la vida, hijo mío; cuando los altos caen, entonces llega el día de los más bajos.”

Antigua fábula persa